¡Nadie se cansa!

«Por Paúl, nadie se cansa. Por Efraín, nadie se cansa. Por Javier, nadie se cansa. Por los militares, nadie se cansa. Por Katty, nadie se cansa. Por Óscar, nadie se cansa. Nadie se cansa, nadie se cansa, nadie se cansa…» Gritaban las personas que marchaban por la paz el 19 de abril del 2018 desde el arco de la Circasiana, al centro norte de Quito.

Las nubes oscuras invadían el cielo y unas gotas de lluvia caían.  El reloj marcaba las 17:30. Los manifestantes se apresuraban a caminar por una causa: exigir justicia por Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, periodistas asesinados por el frente Oliver Sinisterra, comandado por Wálter Arizala (alias Guacho), por las personas secuestradas recientemente en la frontera (Óscar Villacís y Katty Velasco),  por los cuatro militares fallecidos durante un atentado en enero de este año y por la paz en Ecuador.

Cada persona llevaba en su mano un globo, una rosa o una camiseta de color blanco. Wilson Zurita, presidente del Colegio de Periodistas de Pichincha (CPP), quien sostenía un megáfono en su mano derecha,  exigía al Gobierno la repatriación de los cuerpos de sus colegas. «No queremos que uno más sea asesinado como nuestros compañeros», manifiestaba el hombre de 58 años, mientras caminaba cerca del Banco Central del Ecuador. También mencionó que ellos merecen una cristiana sepultura.

A este clamor se sumaron también estudiantes y autoridades de la Universidad Central del Ecuador, como el decano de la Facultad de Comunicación Social de la UCE, Dimitri Madrid, quien expresó que “solamente las acciones y la presencia de la sociedad en las calles demandando respuesta va a exigir a los gobernantes una actitud firme” con los hechos que han suscitado últimamente. Cuenta que desde su Institución piden a las autoridades de gobierno seguridad y protección para los comunicadores que se forman en la Facso y en otras universidades.

Guadalupe Fierro, quien vestía una camisa blanca, con la mirada fija aseguraba: “No es suficiente con poner precio a la cabeza del Guacho”, pues expresaba que él es el autor material del asesinato de sus compañeros, pero su gremio exige saber quiénes son los responsables intelectuales de estos hechos. “Este no es un problema de periodistas. Este no es un problema de gobierno. Es un problema de país y como país debemos enfrentarlo. Más allá de las legítimas diferencias que pueda haber en la sociedad ecuatoriana, todos tenemos que levantar la voz y decir basta a esto”, enfatizaba la presidenta de la Unión Nacional de Periodistas (UNP), sosteniendo un globo blanco en su mano. Ella, así como todos los dirigentes de gremios periodísticos locales (UNP, ADPD, CPP Y FENAPE), emitieron un mensaje de paz y unión en estos momentos que atraviesa Ecuador.

La noche se hacía presente y los manifestantes llegaban a la Plaza San Francisco, al centro de Quito. Desde ahí elevaron globos del deseo, pusieron velas alrededor de las fotos del equipo periodístico asesinado, muchos tomaron fotos y un drone sobrevolaba la escena. “Lo que las familias de Paúl, Javier y Efraín exigimos y demandamos es verdad y justicia, verdad y justicia. Cien mil veces verdad y justicia. Que su memoria no sea la memoria del miedo, no sea la memoria del terror. Queremos agradecer todas estas muestras conmovedoras de apoyo (…) este es un país de un corazón gigantesco lleno de cariño y amor”, dijo con la voz resquebrajada Yadira Aguagallo, una de las familiares de los comunicadores fallecidos de Diario El Comercio .

Gran parte de los manifestantes se dirigieron a la Plaza Grande, desde donde hicieron una vez más una vigilia por la paz en Ecuador con la esperanza de que estos hechos violentos acaben pronto.

2019-01-16T19:25:27+00:00

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Comunicadora social con énfasis en periodismo.

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